El Contexto del Cuarteto Madrileño en 2015
La lectura del arranque de Monteavaro se apoya en una decisión inquebrantable: tratar al grupo como un organismo vivo de sala antes que como un proyecto aséptico de estudio. En el ciclo inicial de 2015, el panorama del indie rock español a menudo pecaba de sobreproducción, buscando la perfección a costa de la emoción. Sin embargo, este cuarteto madrileño optó por una vía radicalmente distinta.
El foco de sus primeros trabajos reside en trasladar la fricción y el sudor del directo al registro fonográfico. Al sumergirme en las cintas de esta época, resulta evidente que la prioridad absoluta era documentar un momento temporal y espacial específico, no fabricarlo mediante capas artificiales. Monteavaro aparece situado en la escena no como un experimento aislado, sino como una banda de trinchera.
Contra (2015): La Raíz Acústica y Experimental
Para entender Contra, conviene empezar por su austeridad deliberada. La decisión estética parece orientada a dejar respirar la madera acústica y las pequeñas asperezas del arreglo. Grabado bajo la ingeniería de Karim Bulkhalter en un estudio madrileño, el disco esquiva las etiquetas fáciles y exige una escucha atenta.
Un fallo habitual en la crítica de la época fue despacharlo simplemente como un disco de folk. Esta simplificación borra de un plumazo su verdadera dimensión. Durante la exploración creativa, la banda abrazó métricas irregulares, destacando un fascinante 3x4 acústico que rompe la previsibilidad del compás y añade una tensión rítmica inusual para el género.
El resultado es una obra de profunda raíz experimental. Como rareza editorial, el lanzamiento incluyó un título alternativo en japonés —コントラ, que funcionó como un imán visual y conceptual. Esta decisión atrajo inmediatamente la atención de medios especializados, garantizando un aura de culto desde el primer día de su publicación.
San Feliz (2016): Transición al Sonido Eléctrico y Glam
Si el debut era madera y aire, San Feliz representa un salto de temperatura hacia el metal y la electricidad. La banda no abandona su cuidada escritura melódica, pero la empuja hacia un cuerpo sonoro mucho más pleno y expansivo.
El reto era evolucionar sin perder la inmediatez conseguida el año anterior. La solución pasó por encerrarse en El Invernadero durante septiembre de 2015 para grabar en riguroso directo, esta vez con Brian Hunt a los mandos de la producción. La paleta instrumental se expandió audazmente con la incorporación de lap steel y sintetizadores, elementos que tiñeron las composiciones de un innegable aire glam-rock.
Dependiendo de dónde pongamos el foco analítico, el álbum muta. Puede sonar sofisticado y glamuroso si atendemos a la nueva instrumentación, o profundamente crudo si nos centramos en su naturaleza de toma en vivo.
Punto Clave: La dualidad de San Feliz reside en su capacidad para sonar simultáneamente elegante en sus arreglos y salvaje en su ejecución de estudio.
Limitaciones Técnicas de la Grabación en Directo
La toma en directo obliga a valorar la obra tanto por lo que conserva como por lo que no permite corregir. Al plantear la grabación con toda la banda tocando simultáneamente, frente a la tradicional y segura construcción por pistas separadas, la interpretación gana en entradas compartidas y sensación de peligro inminente.
Las decisiones de edición y postproducción quedaron severamente condicionadas por esta captura conjunta. No hay red de seguridad cuando el sangrado de la batería se cuela irremediablemente en los micrófonos de las guitarras. Conviene una precisión metodológica: esta lectura técnica aplica a San Feliz como grabación concebida en directo; no debe extenderse automáticamente a todo el repertorio posterior de Monteavaro.
El Desafío del Prensado Físico
El destino final del audio exigía un delicado trabajo de masterización. El objetivo era mantener la crudeza del directo y, al mismo tiempo, asegurar la legibilidad sonora óptima para el formato físico. Este esfuerzo culminó en un cuidado prensado en vinilo LP, cuyos envíos a los seguidores comenzaron a principios de julio, cerrando el ciclo de producción con un objeto tangible que respetaba la dinámica original de la sala.
El Legado de los Primeros Años y la Evolución de la Formación
El legado de este primer bloque discográfico, forjado entre 2015 y 2016, se entiende mejor como una base de identidad sólida que como una etapa cerrada. Contra fijó la veta acústica y la voluntad de riesgo, mientras que San Feliz demostró cómo esa misma escritura podía electrificarse sin perder el alma.
Este intenso tramo creativo alimentó la presencia constante de la banda en las salas de Madrid. Curtieron su sonido noche tras noche, enfrentándose al público sin los artificios del estudio moderno.
La Llegada de Raúl Santos
El análisis del portafolio sugiere que esta cimentación fue crucial para sobrevivir a las transiciones futuras. La evolución posterior del grupo trajo consigo inevitables cambios de formación, abriendo la puerta a la integración de músicos experimentados como Raúl Santos. Así, los primeros acordes de Monteavaro no solo documentan el nacimiento de un cuarteto, sino que trazan el mapa genético de toda su trayectoria musical.
Consejo: Al revisar la discografía de una banda con largo recorrido, escuchen siempre sus dos primeros trabajos en sesión continua; revelan las tensiones creativas que definirán su futuro.




